SERIE AGUA – PERÚ

ESTUDIOS LATAM

Cristóbal Cifuentes • Bruno Naredo

Cristóbal Flores (Revisor)

2020 JUNIOJUNIO

Disponibilidad de recursos hídricos y matriz energética

El territorio de Perú se caracteriza por su rica diversidad de climas, microclimas y zonas ecológicas las cuales pueden ser agrupadas en tres grandes regiones naturales: Costa, Sierra y Selva. El territorio de la Selva está ubicado en la zona este del país y se caracteriza por un clima húmedo y tropical con altas precipitaciones. La Costa, por el contrario, es el territorio al extremo oeste del país que se extiende a lo largo de todo el borde costero y se caracteriza por su clima seco. Entremedio de estas dos zonas se encuentra la Sierra, que al igual que la Costa presenta un clima seco pero con grandes variaciones de temperaturas durante el día.

Perú no solo resalta por sus diversas zonas climáticas sino que también por su gran disponibilidad total de agua. En lo que respecta a esto, se puede decir que Perú es un país rico en este recurso. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Perú es el país con la octava reserva más grande de agua dulce en el mundo situándose incluso por delante de países como India o Groenlandia (FAO, 2016). El país andino dispone de un volumen hídrico anual de 1.762.173 millones de metros cúbicos (Apaéstegui & Peña, 2017), posee en su extensión alrededor de 159 cuencas hidrográficas, que según sus desemboques, pueden ser clasificadas en Vertiente del Pacífico, del Atlántico y del Titicaca.

Fotografía por Willian Justen de Vasconcellos en Rikuway pruwinsya, Peru.

Lamentablemente la distribución de este vital recurso natural no es igual en todo el territorio, lo que junto con la inversa distribución de población hace que este bien sea un recurso muy escaso para gran parte de la población. Mientras que en la zona escasamente poblada de la Selva el recurso hídrico abunda, las reservas de agua dulce para la población que habita en la Costa y en el Sierra son extremadamente limitadas. Datos de la Autoridad Nacional del Agua del Perú (ANA) muestran que la zona de la Selva, la cual es abastecida por la vertiente del Atlántico y donde vive cerca del 30% de la población total peruana, tiene acceso a aproximadamente el 97% del total de agua dulce, mientras que la zona de la Costa y la Sierra, que es mayoritariamente abastecida por la vertiente del Pacífico y donde vive casi el 66% de la población peruana, solo tiene acceso al 2% del total de agua dulce. (ANA, 2016; Weiss et al., 2015).

Fuente: Burstein-Roda, T. (2018). Reflexiones sobre la gestión de los recursos hídricos y la salud pública en el Perú. Rev Peru Med Exp Salud Publica, 35(2), 29.

Adicionalmente cabe señalar que la producción energética peruana depende mayoritariamente de este recurso natural. Según informaciones de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), de un total de 54.893 GWh que fueron producidos en 2018 en Perú, 30.737 GWh se generaron gracias a fuentes hídricas, es decir que el 56% de la energía total generada en Perú en 2018 provino de la generadores hidroeléctricos.

Fuente: OLADE. (2019). Panorama Energético de América Latina y el Caribe 2019. Quito, Ecuador, 234.

Los datos además muestran que este porcentaje ha ido aumentando a lo largo de las últimas décadas. En 2008 por ejemplo la generación hidroeléctrica no superaba los 20.000 GWh. Esto significa un incremento de más del 50% en la última década, lo que en términos absolutos está muy por debajo del desarrollo de las energías renovables no convencionales como la solar, eólica o térmica renovable (OLADE, 2019). La presentación de estos datos tiene como objetivo dejar en claro el importante rol que juega este recurso no sólo como requisito para la vida sino que también para el correcto funcionamiento del país en su totalidad.•

Fuente: OLADE. (2019). Panorama Energético de América Latina y el Caribe 2019. Quito, Ecuador, 235.

Catástrofes naturales relacionadas con el agua

Pese a que el país tiene una gran disponibilidad hídrica total, gran parte de la población del país se ubica en territorios áridos y/o desérticos los cuales tienen un acceso limitado a este recurso. Esto sumado a un incremento de períodos de sequías y otros factores que modifican las condiciones ecológicas del país, como por ejemplo el fenómeno de El Niño, representan uno de los desafíos más grandes para la población. Las sequías tienen grandes consecuencias en el territorio peruano, siendo la producción de alimento el sector más afectado. En segundo y tercer lugar se ven afectados el abastecimiento de agua y energía eléctrica, así como también en el sector de salud y seguridad pública.

A modo de ejemplo, en los casi 60 años entre 1950 y 1998, se pudieron documentar un total de once fenómenos del El Niño y seis sequías de diferente intensidades. Datos de la ANA por otro lado reportan que entre el año 2000 y el 2010, o sea un sexto del período recién mencionado, se presentaron 163 eventos de sequías en todo el territorio (UNESCO & CAZALAC, 2018). El siguiente gráfico muestra la fuerte correlación entre la precipitación y los focos de alto calor causados por el fenómeno del El Niño entre los años 2001 y 2016.

Fuente: UNESCO & CAZALAC. (2018). Atlas de sequías de América y el Caribe, Paris, Francia y La Serena, Chile, 114.

Debido al empeoramiento de esta situación en los últimos años, el gobierno Peruano ha desarrollado una Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación y Sequías 2016-2030 (ENLCDS). Este plan determina los lineamientos de la investigación y monitoreo de este fenómeno, así como la implementación de las medidas que resulten de estos estudios (UNESCO & CAZALAC, 2018). Un importante precedente tecnológico para el desarrollo de este plan fue el lanzamiento del primer portal de Monitoreo Nacional de la Sequía. Este plan fue desarrollado por el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (SENAMHI) en conjunto con el Ministerio del Ambiente en 2014 para la evaluación cuantitativa de las condiciones de sequía en el territorio a través de imágenes satelitales.

Si bien las sequías son alarmantes, no son el único tipo de catástrofe presente en el territorio. El Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) en su boletín estadístico del año 2019 indica que entre los años 2003 y 2018 ocurrieron un total de 74.932 emergencias en el país. Estas emergencias afectaron a más 17 millones de habitantes y ocasionaron cuantiosos daños en vivienda, infraestructura y agricultura (INDECI, 2019). Entre estos destacan los desastres provocados por fenómenos hidrometeorológicos como las inundaciones o los huaycos, deslizamientos de tierra altamente destructivos causados por grandes lluvias. Los datos del INDECI señalan que entre 2003 y 2008 hubo más de un millón de personas damnificadas solo debido a los huaycos, inundaciones o lluvias intensas. Esto nos demuestra que ya sea la falta o el exceso de precipitaciones han tenido y siguen teniendo devastadores efectos para la población Peruana. •

Fuente: INDECI. (2019). Boletín estadístico virtual de la gestión reactiva. Subdirección de aplicaciones estadísticas, 6(11).

Uso del agua y servicios sanitarios

Un aspecto fundamental para el análisis en el aumento de fenómenos hidrometeorológicos es ciclo hídrico. En este proceso el consumo de las fuentes de agua dulce como también su tratamiento y reintegración al ciclo juegan un rol importante. Las aguas no tratadas son arrojadas al océano Pacífico, al río Rímac o al río Chillón, contaminando los recursos hídricos continentales y oceánicos y las zonas ribereñas. Éstas aguas no tratadas a su vez no pueden volver a integrarse al ciclo natural de agua dulce, lo acelera el término de los reservorios de agua aptas para el consumo humano. Las cuencas hidrográficas son el eslabón principal de para la gestión del agua. En estas se puede cuantificar la oferta y demanda por ciclo geológico. Si se considera la cantidad de habitantes en conjunto con su actividad productiva, es posible lograr un manejo sostenible de aguas que administre oportunamente los recursos.

Existe un gran número de organismos y legislaciones que entregan facultades para una buena gestión de los recursos hídricos. En los artículos 2 y 7 de la constitución política de 1993, se reconoce el derecho de acceso al agua a toda persona; garantizando y priorizando el consumo humano por sobre otros usos. Adicionalmente existe un Ley General de Aguas, decreto de Ley N°17752 de 1969, que define al agua como propiedad del estado y establece los lineamientos de su uso doméstico e industrial, así como también su conservación y preservación.

El 30 de marzo de 2009, se promulgó la Ley N°29338 de “Recursos Hídricos” la cual faculta a la ANA para la administración de ésta. La normativa promueve la modernización de la gestión integrada y multisectorial de los recursos hídricos (GIRH), desarrollando acciones a través de órganos desconcertados, Autoridad Administrativa del Agua (AAA) y Administraciones Locales del Agua (ALA), en conjunto con la Dirección General de Aguas y Suelo (DGAS) entre otras Instituciones (ANA, 2016). La ley establece un nuevo ordenamiento jurídico, su objetivo es regular el uso y gestión de agua, promover la intervención y participación, incentivar la eficiencia del uso y garantizar el acceso equitativo. En su Título 6, 7 y 8 establece regímenes económicos de planificación e infraestructura hidráulica, definiendo tarifas y retribuciones, regulando planes para la contribución al desarrollo nacional, facilitando la inversión y construcción de proyectos respetando las comunidades nativas y campesinos. Sin embargo, en la actualidad existen 71 conflictos hídricos los cuales son atendidos en 39 espacios de diálogo, mediante la Unidad de Prevención y Gestión de Conflictos (UPGC) (ANA, 2016).

Estos conflictos hídricos son mayoritariamente consecuencias de las necesidad de población al acceso y libre usufructo de fuentes hídricas que cumplan con estándares de calidad suficientes para que la población pueda satisfacer sus necesidades. Como fue mencionado anteriormente una de las desigualdades más grandes existe entre los territorios alimentados por la vertiente del pacífico por un lado y la vertiente del atlántico (o del amazonas) por el otro. Mientras que un habitante de la zona oriente del país tienen a su disposición casi 190.000 m3 de agua al año, una persona que vive en la zona costera sólo dispone de 1.851 m3 (Weiss et al., 2015). Esto es alrededor de 100 veces menos!

Weiss, N. B., Caillaux, V. C., Sánchez, C. C., Solís, R. S., et. al. (2015). Abastecimiento de agua urbana en Perú. En: IANAS & UNESCO, Desafío del Agua Urbana en las Américas. Tlalpan, México, París, Francia y Montevideo, Uruguay, 487.

Si bien esto nos entrega da una idea con respecto a las reservas de agua a disposición, no nos dice cuánta gente realmente tiene acceso a la red de agua potable y alcantarillados. Los datos del Programa Conjunto de Vigilancia del Abastecimiento de Agua y del Saneamiento (JMP por sus siglas en inglés) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef por sus siglas en inglés) nos muestran que si bien el 91% de la población en Perú tiene acceso básico a agua tratada para el consumo personal, existen grandes diferencias entre las zonas urbanas y rurales en lo que respecta a su acceso y calidad. Mientras solo el 5 % de la población urbana tiene acceso limitado o no tiene acceso a agua potable, esta cifra llega a un 24% en zonas rurales (JMP, 2017).

Fotografía por Willian Justen de Vasconcellos en Lima, Peru.

Este panorama es incluso aún más preocupante cuando vemos los datos de acceso a servicios sanitarios básicos. Según las estadísticas de la OMS y Unicef solo el 75% de la población peruana tiene acceso básico a servicios sanitarios. El restante 25% tiene acceso limitado o simple y llanamente no tiene acceso. (JMP, 2017). Así es como en una encuesta del año 2015, el 20% de la población rural dijo practicar la defecación al aire libre (JMP, 2015).

JMP, OMS, UNICEF. (2016). Desigualdades en materia de saneamiento y agua potable en América Latina y el Caribe, 4.

Ley N°29338 de “Recursos Hídricos” en su título 5, “Protección de Agua”, se establecen lo lineamientos de control y vigilancia de la contaminación del agua; sin duda uno de los problemas más graves en relación al manejo de aguas residuales domésticas o industriales. Sin embargo a pesar de que la ley respalda la protección, los organismos reguladores y decretos supremos son ineficientes en esta materia ya que no se cumple a cabalidad lo dictado, específicamente en lo que respecta a los decretos supremos OS090 sobre tratamiento de aguas residuales y OS037 sobre saneamiento. Además cabe señalar que los límites máximos permisibles de contaminación en el agua y los valores del Estándar de Calidad Ambiental (ECA) están por muy debajo de los necesario. Las principales causas del déficit en el tratamiento de aguas residuales y la ineficiencia en las plantas de tratamiento son: (i) una Insuficiente investigación y desarrollo tecnológico, (ii) la falta de coordinación entre las instituciones del área de saneamiento, (iii) insuficientes recursos para operación y mantenimiento de plantas de tratamiento, así como (iv) la deficiencia en la financiación de tratamiento de aguas servidas (Weiss et al., 2015).

La pobreza marca la situación social y económica del país, caracterizada en la satisfacción de necesidades básicas como el acceso a la educación, la vivienda, el agua potable, la asistencia médica entre otras. El agua es considerado patrimonio de la Nación, el dominio sobre ella es exclusivo y perdurable. Es un bien de uso público y su administración solo puede ser otorgada y ejercida en armonía con el bien común, la protección ambiental y el interés de la Nación. •

Referencias

ANA. (2012). Recursos Hídricos en el Perú.

ANA (2013). Plan Nacional de Recursos Hídricos del Perú. Executive summary. Autoridad Nacional del Agua. Lima

ANA (2016). Priorización de cuencas para la gestión de los recursos hídricos.

Apaéstegui, J. & Peña, F. (2007). Disponibilidad de Agua. En: N. Bernex, et al. El Agua en el Perú: Situación y Perspectiva. Recuperado de: https://ciga.pucp.edu.pe/publicaciones/el-agua-en- el-peru-situacion-y-perspectivas/

Burstein-Roda, T. (2018). Reflexiones sobre la gestión de los recursos hídricos y la salud pública en el Perú. Rev Peru Med Exp Salud Publica, 35(2), 297-303.

FAO (2016). Base de Datos Principal AQUASTAT, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Recuperado de: http://www.fao.org/nr/water/aquastat/data/query/ index.html?lang=es

INDECI. (2019). Boletín estadístico virtual de la gestión reactiva. Subdirección de aplicaciones estadísticas, 6(11). Recuperado de: https://www.indeci.gob.pe/wp-content/uploads/2019/01/ BOLETIN-VIRTUAL-N%C2%BA-11_JUL-2019-PDF.pdf

JMP. (2017). Data, Peru. Recuperado de: https://washdata.org/data/household#!/per

JMP, OMS, UNICEF. (2016). Desigualdades en materia de saneamiento y agua potable en América Latina y el Caribe. Recuperado de: https://www.unicef.org/lac/informes/desigualdades-en- materia-de-saneamiento-y-agua-potable-en-am%C3%A9rica-latina-y-el-caribe

Ley N° 28611, Ley General del Ambiente, se define el concepto de Estándar de Calidad Ambiental – ECA.

Ley N° 29338, Ley de Recursos Hídricos.

OLADE. (2019). Panorama Energético de América Latina y el Caribe 2019. Quito, Ecuador.

UNESCO & CAZALAC. (2018). Atlas de sequías de América y el Caribe, Paris, Francia y La Serena, Chile. Recuperado de: http://dgf.uchile.cl/rene/PUBS/AtlasSequia_latam_UNESCO.pdf

UNESCO. (2019). Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos.

Weiss, N. B., Caillaux, V. C., Sánchez, C. C., Solís, R. S., et. al. (2015). Abastecimiento de agua urbana en Perú. En: IANAS & UNESCO, Desafío del Agua Urbana en las Américas. Tlalpan, México, París, Francia y Montevideo, Uruguay.

WWAP (Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos de la UNESCO). (2019). Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos 2019: No dejar a nadie atrás. París, Francia.

Fotografía por Lorenzo Nucci en Laguna Humantay, Perú
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